jueves, 5 de octubre de 2017

¿Qué le debe el Rey a Rajoy?

Si yo soy Jefe del Estado hasta que me muera, y voy a ver pasar por la presidencia del Gobierno a unos cuantos políticos, por qué me voy a alinear con las tesis de uno de ellos, lo que además me va a generar la antipatía de buena parte de la población.
El Rey, durante el discurso a la Nación

El pasado 21 de septiembre ya publiqué un post titulado, "No me vais a encontrar en la calle", donde  calificaba la situación actual del conflicto catalán de "guerra de bandas"; todo ello sin que se desatase la violencia del 4 de octubre. Bien, me reitero en lo dicho. El objetivo final del PDeCAT, antigua CiU, no es otro que pescar en las aguas independentistas para tener el suficiente peso como para pactar cualquier acuerdo político con el Gobierno central, a fin de reconducir las investigaciones sobre el 3% (supongo que convencidos de que eso se puede hacer), o en su caso alcanzar la quimera del estatus de estado libre asociado para Cataluña, donde la jurisdicción española no les alcanzaría. Por otra parte, la mafia de la Gürtel necesita exacerbar el sentimiento patriótico español, -España se rompe-, para no perder el poder en unas futuras elecciones, lo que facilitaría las investigaciones sobre las distintas tramas que rodean al PP.

Dicho todo lo anterior, me pregunto: ¿qué necesidad tiene el Jefe del Estado de tomar partido? ¿Por qué asume el discurso íntegro de una de las partes? ¿Por qué, aun asumiendo el discurso constitucionalista, no hizo una sola referencia a la violencia policial? En resumidas cuentas ¿Qué le debe Felipe VI a Rajoy para deteriorar incluso la imagen de la Corona?

Esta guerra de bandas se empieza a parecer cada día más a un conflicto medieval en el que los señores de la guerra lanzan a un montón de imbéciles al campo de batalla para mantener sus privilegios y seguir saqueando. Y lo peor es que los imbéciles de ambas partes se lanzan a la calle a combatir en lugar de, con el mismo fervor, exigir la entrada en prisión de los corruptos.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Podéis agitar todas las banderas, que no me vais a encontrar en la calle

De capos de la mafia a salvadores de España. De burguesía "extractiva" a mesías de la nueva Cataluña. Una guerra de bandas a la que asistimos día a día en la que unos y otros están más que interesados en avivar el incendio con la única intención de que la alfombra de sentimientos nacionalistas oculte el saqueo, y dé legitimidad a los dos partidos más corruptos de Europa.
Papeletas que han sido incautadas por la Guardia Civil 

 
 
Esta relación simbiótica entre los herederos de la dictadura y los nacionalistas catalanes no es nueva, ha tenido lugar desde los primeros momentos de la democracia, desde que fracasara la operación Reformista de Miquel Roca para gobernar España, que si bien es cierto que sumó otros partidos, también es cierto que su principal apoyo fue CiU.  El papel de partido bisagra lo tuvo que asumir al final CiU.

El problema al que nos enfrentamos hoy tiene uno de sus puntos claves en la falta absoluta de colaboración del nacionalismo catalán en el desmontaje del estado franquista, más allá de los cambios legislativos; y es normal: cuanto más reaccionario era el gobierno de Madrid, más se activaban las fuerzas centrífugas en Cataluña, hasta llegar al punto de equilibrio genial, un "laissez faire" donde el Gobierno catalán, o mejor dicho, donde CiU hacía y deshacía a su antojo, mientras sustentase la gobernabilidad en España. Así, bajo la perpetuación de la sociedad franquista florecen toda clase tramas corruptas, con un fiel reflejo en Cataluña con el "tres per cent."

Podéis agitar todas las banderas, que no me vais a encontrar en la calle. Celebraré el día en el que impere la justicia y los unos y los otros acaben en la cárcel, no como presos políticos, sino como delincuentes comunes que es lo que son. Celebraré el día en el que se abolen todos los privilegios, se restituya la libertad de expresión, de manifestación y asociación, se establezca una separación absoluta de poderes; celebraré el día en el que los indultos dejen de ser competencia del Ejecutivo, se dejen de sobreproteger judicialmente unas creencias sobre otras, se devuelva todo lo robado y se redacte una ley electoral justa que refleje lo más fielmente posible la voluntad popular.

sábado, 15 de abril de 2017

Santo viernes

Me ha sorprendido, y tengo que decir que gratamente, la decisión de Ministerio de Defensa de izar la bandera española a media asta en señal de duelo por la muerte de Cristo. Esta decisión, sectaria, se enmarca dentro de la tradicional arrogancia y chulería del nacionalcatolicismo que ostenta el poder en España desde hace ochenta años, y que hoy en día además, nos gobierna.
Digo "gratamente", porque si bien la decisión responde al, "si no quieres sopa, toma dos tazas", sólo refleja la irritación y debilidad  de quien la adopta. Debilidad, y empiezo por lo último, porque se exige sólo a los acuartelamientos, donde se sabe que esta orden no va a ser discutida, y no a otros organismos de la administración central como las delegaciones de Hacienda, Agencia Tributaria o Inem, donde habría que ver qué pasa. Pero lo que más refleja es irritación. Irritación, por qué, si está claro que el poder sigue ejerciéndose sin menoscabo por los que siempre hemos conocido como "los de siempre". No, la irritación no viene por una pérdida de poder, ni si quiera por la pérdida de la mayoría absoluta, ni por el continuo "machaconeo" de los casos de corrupción, que ya hemos visto que no tienen coste electoral alguno. Algo hemos debido pasar por alto para que el Gobierno, irritado, salga a decir ahora, "aquí estamos los de siempre y seguimos mandando". Pues sí, y ese algo sí es la corrupción, que sí tiene un coste, quizá no electoral, pero sí personal. Por muchas trabas que ponga el PP y el entramado del nacionalcatolicismo, la corrupción va causando bajas entre sus cuadros, y eso duele y además las bajas en un entramado así no son fáciles de reemplazar. Eso es lo que irrita, eso, y que pese a todas las leyes involucionistas que ha aprobado el PP, la democracia sigue abriendose camino,
aunque sólo sea para rascar la pintura democrática y dejar al descubierto el estado fascista en el que yo, ya no vivo.

domingo, 18 de octubre de 2015

Por puntualizar un poco... en esta boda gitana en la que se ha convertido el PP

Los protagonistas de la polémica: Carlos Herrera y
 José María González, alcalde de Cádiz
Ante la boda gitana en la que se ha convertido el PP, con rasgaduras de camisas e histeria colectiva ante las elecciones, hay que introducir un poco de cordura en el "debate" para que todos tengamos claro de qué estamos hablando.
La entrevista es un género periodístico que precisa de dos autores, entrevistador y entrevistado, y que no se puede llevar a cabo sin la concurrencia de uno de los dos; es por eso por lo que, por ejemplo, La Vanguardia envió al gabinete de Felipe González el texto de la entrevista que realizó en septiembre para su revisión, antes de su publicación.
La entrevista se concede o no, y ello no implica veto alguno. Vetar a un medio de comunicación significa no permitir el acceso de éste a la información, pero ninguna persona tiene obligación de conceder una entrevista.

Estrategias

El alcalde de Cádiz ha decidido no conceder entrevistas a la cadena Cope mientras el periodista Carlos Herrera no pida disculpas por la falta de respeto con la que le ha tratado. No es una estrategia muy recomendable, pero sí lógica, la de no colaborar con una serie de medios que más allá de la línea editorial, acallan la labor de los representantes electos de los partidos emergentes y que solo publican la anécdota, el chascarrillo o la barrabasada de cualquier afiliado de una pedanía serrana.

Que los "ajustes de cuentas" hay que hacerlos de forma personal... Las estrategias, acertadas o no, las marca cada cual, siempre y cuando se respete la legalidad democrática, y en este caso el alcalde de Cádiz ha actuado de una forma perfectamente democrática.

miércoles, 1 de julio de 2015

Casi 7.000 gaditanos y más de 600.000 españoles se han ido al extranjero desde que comenzó la crisis

Como mínimo, más de seiscientos mil españoles se han marchado al extranjero desde que se iniciara la "crisis económica" en 2008. En concreto la cifra es de 600.113, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Digo que como mínimo, porque son las cifras que ofrece el censo cerrado del mes de mayo la Oficina del Censo Electoral en su página web. Esto quiere decir que estas personas han decidido voluntariamente inscribirse en el censo de "españoles ausentes", por lo que quienes no lo han hecho, no constan, lo que podría elevar la cifra de forma considerable.

Los españoles CENSADOS por el INE en mayo de 2015 eran 1.838.006, frente al 1.237.893 que lo estaban a 31 de diciembre de 2008.
Datos de mayo de 2015 de la Oficina del Censo Electoral muestran un total de 1.838.006 españoles inscritos en el censo y residentes en el extranjero.

Datos de diciembre de 2008, mes en el que la cifra de inscritos ascendía a 1.237.893
Estas son las cifras oficiales reales de personas que se han marchado al extranjero, pese a que hay analistas que rebajan la cifra hasta los 35.000 emigrantes; "ellos sabrán por qué".
   A esta pérdida de población, una tendencia que se incrementa año tras año, no es ajena la provincia de Cádiz, que ha pasado de los 18.116 emigrantes censado en el extranjero en 2008 a los 25.014 del último censo cerrado de mayo. De hecho, solo en Jerez, pese a que comparativamente las cifras son significativamente menores, y no es la población de la provincia que sufre una mayor emigración comparativa, el número de ciudadanos que se ha ido al extranjero desde el inicio de la crisis se ha incrementado en UN TERCIO. Frente a los 2011 jerezanos que estaban censados en el extranjero en diciembre de 2011, en la actualidad hay 3.092.
Datos del Censo Electoral de mayo de 2015
Es muy significativa esta comparación.

Datos de Jerez y Cádiz  de diciembre de 2008
Estas cifras, por sí solas, son suficientemente significativas para hacernos una idea real de cuál es la situación económica por la que seguimos atravesando los españoles, pero aún lo es más, si tenemos en cuenta que desde 2011 a estos más de 1.800.000 españoles censados, se les están poniendo trabas para ejercer su derecho al voto, lo que es muy posible que esté desvirtuando los resultados de las elecciones; pero de eso ya nos ocuparemos en otro momento.