martes, 17 de febrero de 2009

El saqueo de Irak


Cuando ya nadie duda de que las armas de destrucción masiva no fueron más que una excusa para que George Bush y sus secuaces, entre ellos Aznar, se lanzasen sobre el petróleo iraquí, surgen nuevo escándalos. El Inspector General Especial para la Reconstrucción de Irak sugiere que los soldados de EE.UU. podrían haberse apropiado de más de 50.000 millones de dólares destinados precisamente a la reconstrucción. La Guerra fue un negocio para las fábricas de armas norteamericanas, para las empresas contratadas en la reconstrucción, y ahora se nos anuncia que además, el dinero para paliar la devastación ni siquiera llegó.
Hoy empiezan a campar por sus respetos profesionales del olvido que niegan que España participara en la guerra de Irak. Tan sólo en la pacificación, afirman. Pues bien, España participó en la guerra, envió un buque de apoyo que llegó a Irak justo cuando acabó la contienda, y también estuvo presente en la “pacificación”, eufemismo con el que se denomina la fase de consolidación del territorio previamente conquistado. En España tenemos ejemplos de guerras de “pacificación”. Sin ir más lejos, la Guerra de Marruecos fue una guerra de pacificación.
El legado de George Bush y de su acólito, José María Aznar, es de los más vergonzante que hay sobre la faz de la tierra; quizá por eso hayan comenzado los limpiadores profesionales a borrar el pasado, para ver si les da el mismo resultado que el borrado informático que hicieron antes de que Zapatero llegara a la Moncloa.

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