jueves, 5 de marzo de 2009

A mí también me encantan los círculos


Leí hace poco, no recuerdo a quien, que le gustaban los círculos. A mí también me encantan los círculos. Hay círculos concéntricos, círculos de confianza, círculos viciosos, círculos de amistades, círculos católicos, círculos de lectores, está el Círculo Polar, los círculos culturales y recreativos… Llevo muy poco tiempo en el mundo de la Red, pero me he dado cuenta de que la comunidad, al igual que el mundo no virtual, se organiza en círculos; aunque con la diferencia de que no son círculos cerrados, sino amplios espacios donde entrar, salir y compartir con un solo clic.
Como en el mundo “real” las esferas no son tan asequibles, - hablo de esferas como, por ejemplo, las del poder -, hay que buscar algún clic que las abran. Uno es el dinero, que, en palabras de la escritora Ángela Vallvey, “es un enojoso asunto que logra consensos y filiaciones, no por pasajeras menos convenientes”. Cuando no se tiene el dinero hay que buscar otros, como puede ser la popularidad o relumbre que proporciona algún sitial social, por muy depauperado que éste esté. A qué viene todo esto, pues a que eso debe pensar un postulante a candidato a la presidencia de los plumillas de Jerez, que ha conseguido consensos y filiaciones, “contra natura”, según se comenta en pequeños círculos de noctámbulos impenitentes, para forzar unas elecciones anticipadas que eviten la concurrencia de otras candidaturas.
Al parecer, las posturas irreconciliables se reconciliaron entre sorbo y sorbo, mientras las voluntades dejaban círculos con sus copas en la mesa de un bar. Círculos, que también se llaman cercos, cuando hablamos de manchas, que por mor de la sinonimia también significan asedio; sólo que, quizá por los vapores del alcohol, las nieblas de la ignorancia, o el embeleso que provoca el postulante entre quines le han acogido en su seno, éstos no ven a qué están poniendo sitio.
Hay una fábula de Samaniego que cuenta la historia de un labrador que acogió en su pecho a una serpiente a la que encontró en el campo aterida de frío…

1 comentario:

  1. Sé que las posturas irreconciliables no se reconciliaron.
    Y el círculo aún no está cerrado...

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