domingo, 1 de marzo de 2009

Reflexiones sobre el Día de Andalucía

Iba a hacer una pequeña crítica por la ausencia de actos que conmemorasen el Día de Andalucía en Jerez. Iba a hacer referencia a la asociación Pindel de Pincijerez, que organizó una fiesta, a la que pertenece la foto, tipo verbena popular, que además sirvió para que las asociaciones de enfermedades raras recogiera firmas para pedir que se destine dinero a investigación y no se les deje de lado por no ser rentables estos enfermos para las empresas farmacéuticas. Por cierto, los organizadores agotaron los pliegos de firmas.
Bien, como iba diciendo, iba a hacer una pequeña crítica al desinterés de las administraciones y de los partidos políticos por celebrar el 28 F, pero mira tú por donde, me he encontrado con algún que otro blog con la típica crítica derrotista a los logros obtenidos en estos últimos casi treinta años. Me parece muy bien cualquier crítica. Probablemente lo conseguido es poco, pero he escuchado tantas veces lo de, “para este viaje…”
Hay quien dice que qué pensaría Blas Infante si levantara la cabeza de la situación del Servicio Andaluz de Salud. Supongo que no diría nada, porque la protección sanitaria generalizada no la llegó a conocer Blas Infante; ni mejor ni peor. Lo que sí conoció fue la miserable situación de los trabajadores del campo. Cuando Blas Infante cumplió veinte años todavía había reos en prisión por el proceso de la Mano Negra.
Pero no hay que remontarse tanto. Recuerdo perfectamente la Andalucía de hace treinta años. De esa Andalucía del crimen de Los Galindos se pasó a la de la Expo del 92. Cierto que sin vertebrar y con grandes diferencias por comarcas.
Para este viaje… Recuerdo la Andalucía de hace treinta años, con esos chaveas con el pelo a lo Maradona, con pantalones vaqueros y camisas con el cuello de pico, compartiendo un cigarro o un porro y mirándose los unos a los otros sin nada más que hacer.
Claro que recuerdo los tres millones de parados en España, cuando las colas del paro daban vueltas a manzanas enteras, y la inflación se situaba entorno al 20%. Recuerdo mis primeros viajes a Valencia y a Alicante, y cómo me quedé impresionado al ver la cantidad de coches que había, y lo que más me llamó la atención, ¡chavales jóvenes con coches nuevos! Sí, seguimos a la cola de las regiones europeas y españolas, pero la distancia que nos separa es mucho menor. Cuando sales de Andalucía ya no das un salto al futuro.
De qué nos ha servido la autonomía… Hoy que los ayuntamientos se disputan la instalación de la industria aeronáutica en sus territorios habría que recordar que Construcciones Aeronáuticas tenía sus fábricas en Sevilla y Cádiz. Probablemente si hubiéramos tenido un gobierno propio a finales de los 70, los ingenieros andaluces no habrían tenido que marcharse a Madrid.
Cuando se echa la vista atrás hay que echarla de verdad. Seguimos a la cola de las regiones españolas, pero no tanto. Tenemos paro en Jerez, en la zona rural, donde los servicios son menores y de peor calidad que en la ciudad. Pero nada se dice de los que crearon el problema. Franco, para mantener una España autárquica, necesitó crear las pedanías. Ubicar gente en el campo para aumentar la producción. Andalucía, que tenía en 1935 prácticamente el mismo PIB que Cataluña, fue contemplada poco menos que como una región agraria, y cuando la autarquía no aguantó más, llegó el ministro Ullastres y el Plan Nacional de Estabilización Económica, que provocó un enorme paro y emigración. Llegó el capitalismo sin redistribución de la riqueza, y el Gobierno mantuvo esas desigualdades entre las regiones porque necesitaba invertir en las zonas industriales para que hicieran de locomotoras de la economía española, llegando los niveles de renta de Cataluña o País Vasco y Levante a triplicar las rentas de otras comunidades españolas.
Llegamos mal, muy mal a finales de los 70, con un único sector en alza, el turismo, y nos queda mucho camino por recorrer, pero esa Andalucía rural que vio el inicio de la democracia se parecía más a la que viera Blas Infante, que a la actual.

1 comentario:

  1. Creo que sí, que hemos avanzado. Pero... no tanto como los países de nuestro entorno. Con ello hemos conseguido seguir donde estábamos: atrás, los últimos.

    Saludos, desde Graná.

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