jueves, 9 de abril de 2009

¿Cómo serán los periodistas del futuro?


Hace muchos, muchos años, aprovechando que un famoso periodista recaló por estos pagos para dar una conferencia, uno de los candidatos a la presidencia de la Asociación de la Prensa le preguntó: “¿cómo será el periodista del futuro? ¿Será un profesional todoterreno o más bien será un periodista especialista?” Sin pensarlo en exceso el interpelado contestó: “el periodista del futuro será el buen periodista”.
Tenía razón. Periodista es aquél profesional que con su trabajo ayuda a entender la realidad.
Lejos de debates estériles sobre la objetividad, que acaban en el mundo de las esencias y las ideas, el periodista del futuro, como el de hoy, será el periodista honesto. Los medios que se utilizan para comunicar la información no hacen al periodista, como el hábito no hace al monje. El periodista del futuro no será aquél que más conocimientos tenga de informática, aunque eso venga muy bien. Será un profesional honesto que con su trabajo ayude a entender la realidad. Un profesional que ofrezca datos, no rumores; que cuente historias, no historietas; que indague, que contraste, que consulte distintos puntos de vista. Contrastar e indagar sirven para verificar que lo que se cuenta es cierto; lo malo es consultar otros puntos de vista porque eso lo que provoca es que los grandes titulares se desmoronen, aunque se enriquezcan las historias. La verdad nunca es blanca o negra, siempre es gris, y las historias grises no interesan o disminuyen de tamaño.
Hoy que se inicia la recta final de la campaña a la presidencia de la Asociación de la Prensa de Jerez me pregunto: “¿quiénes serán los periodistas del futuro?” -Los honestos, por supuesto-. Miro a una candidatura y miro a la otra… y no tengo dudas.

1 comentario:

  1. Tampoco yo tengo la menor duda y hasta creo que debemos coincidir en nuestro pronóstico. Supongo que el periodista del futuro no deberá procurarse la papa de ejercicios funanbulos entre lo público y lo privado: será, con probabilidad, un profesional con curriculum pegado al suelo y conveniente en su forma y su fondo al ejercicio de diario que, de diario, debe acometer. Haber sido y no ser es, en todo caso, ser periodista, más que del futuro, del pasado. O estar asentado en la cómoda poltrona de lo institucional y lo inamovible, esto es, la antítesis del furor exigible al periodista.

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