viernes, 1 de mayo de 2009

El canto del cisne


Leo, a modo de canto de cisne, varios artículos de un viejo conocido y gran profesional, Antonio Castro, que habla de la teoría de la conspiración, probablemente para lamentar y explicar su marcha al frente del Huelva Información, aunque, como es obvio, no lo menciona. Me he enterado por el blog de un doctor de la teoría de la conspiración, cuyo nombre prefiero no mencionar por no extenderme con datos innecesarios.
Habla Antonio Castro de teorías conspirativas del PSOE de cara a las próximas municipales de la mano de Luis Pizarro para sostener la prensa en papel, que languidece lentamente, y arrinconar al Partido Popular en las ciudades. También se lamenta el ex director de Huelva Información de la ausencia de redactores con agenda en las redacciones que realicen valoraciones y análisis de la realidad, porque están siendo sustituidos por mileuristas que no tienen nada que ofrecer a la sociedad.
Tiene razón Antonio Castro en varias cuestiones. La prensa en papel se muere, y los periodistas seniors desaparecen de las redacciones como las abejas en invierno. La prensa en papel se muere, y los medios han de procurar adaptarse a las nuevas tecnologías para sobrevivir. Eso se sabe desde los años 80, y estamos cerca de cerrar la primera década del siglo XXI.
Las redacciones están plagadas de mileuristas; los mismos que ha tenido bajo sus órdenes durante casi treinta años. A cuántos no habrá dicho adiós como director para que no consoliden su puesto… Lo que hoy ocurre es que esa misma política empresarial se ha aplicado con la cúspide de un periódico, y no es que me alegre ni mucho menos; Antonio Castro es uno de los mejores profesionales que jamás me haya encontrado en más de veinte años de profesión.
También tiene razón Antonio Castro al afirmar que los partidos políticos adhieren las voluntades de los maltrechos medios privados mediante dádivas que prolongan su agonía, a lo que habría que añadir, cuando no sojuzgan a los medios públicos, rebajando la calidad de la democracia. No obstante, el mismo mal que está matando la prensa escrita aparece como el remedio más eficaz para recuperar tanto la libertad de prensa como la ocupación en la profesión. La salida está en los medios digitales y en las cooperativas de periodistas que con poca inversión pueden crear grandes medios de comunicación capaces de competir con los medios tradicionales. En un escenario así sólo se compite con la calidad, no con la mano de obra.

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