viernes, 29 de mayo de 2009

Soy un hipocondriaco laboral


Vivo sumergido en la irrealidad de una profesión de vanidosos, en un país en el que se aprueban leyes para conciliar la vida laboral y familiar, se amplían los permisos de paternidad y se anuncian ordenadores portátiles para los niños. Soy un hipocondriaco laboral que informa y padece, o ve cómo otros compañeros padecen, todos y cada uno de los abusos y carencias de los que otros trabajadores se quejan. Todo esto lo escribo mientras almuerzo un día más el enésimo bocadillo de mi vida.
Vivo en la irrealidad de una profesión de vanidosos que no se consideran trabajadores… Así nos va.
Ahora además hay una palabra que me define y que siempre ha definido a los que hacen lo mismo que yo hago ahora... pero casi que no me puedo quejar.

1 comentario:

  1. La culpa la tienen las películas.
    Yo, además de suscribir todas y cada una de tus palabras, añadiría ¿y como que no nos podemos quejar? Que a nosotros, hoy, no nos falte el trabajo ¿o debo decir la ocupación vocacional? no quiere decir que no podamos o no tengamos que quejarnos.
    Cada vez nos parecemos más a los habitantes del Mundo Feliz de Aldous Huxley, por muy Alphas que nos creamos que somos.

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