viernes, 31 de julio de 2009

No sucedió ayer en Jerez


No sucedió, no ocurrió, al menos no para Diario de Jerez. Ayer no hubo una concentración que reunió a un centenar de periodistas y representantes sindicales para pedir, a las puertas del Ayuntamiento, un trabajo digno.
No ocurrió tampoco que el Pleno del Ayuntamiento, que representa a todos los jerezanos, aprobara una propuesta en defensa de la profesión periodística, que incluyó la lectura de un manifiesto por parte de la presidenta de la Asociación de la Prensa de Jerez, María José Pacheco.
Los problemas de este colectivo de trabajadores no existen para este rotativo, que por cierto, contó con varios de sus redactores en la concentración.
Sí que ha dado cuenta hoy de la reunión entre CC.OO. y la empresa IKEA, en la que con notable éxito del sindicato, se aprobó que a los trabajadores empleados en las obras se les aplique el horario de verano.
No importa que todos seamos trabajadores. No importa que en el caso de las obras de IKEA se dé soporte informativo a actitudes xenófobas a las que sólo da pábulo una organización obsesionada por la hegemonía sindical. Sí, porque lo que denunciaban los parados acuartelados a la puertas de las obras era la contratación de extranjeros, no el incumplimiento del convenio del sector. Pero CC.OO. no podía dejar pasar la ocasión para ponerse al frente, con argumentos distintos a los racistas, que no hubieran merecido una sola línea si se tratase de otra obra.

jueves, 30 de julio de 2009

140.000 pesetas


Adolfo Álvaro desarrolló su carrera profesional en Cádiz, pero comenzó su vida como periodista en Almería, en La Crónica del Sur. En su entrevista de trabajo, el director de La Crónica, además de comentar las vicisitudes y sacrificios que hay que asumir en la profesión periodística, le comentó que el sueldo en el periódico era de 70.000 pesetas, y le preguntó que qué le parecía, a lo que Adolfo contesto que era “inaceptable”. El director de La Crónica, sorprendido, le preguntó que por qué consideraba la oferta inaceptable. La respuesta de Adolfo fue lapidaria: “porque hoy en su editorial afirma que los empleados de las gasolineras perciben sueldos ínfimos en una ciudad en la que no se puede vivir con menos de 140.000 pesetas”.
Adolfo Álvaro comenzó a trabajar ese mismo día en La Crónica del Sur con un sueldo de 140.000 pesetas.
Así era Adolfo Álvaro; genio y figura. Un hombre que empleaba las pocas fuerzas que le quedaban al final de sus días en ponerse el traje y la corbata para acudir a la Clínica Universitaria de Navarra, aunque después tuvieran que sentarlo en una silla de ruedas para ingresarlo en el hospital. Bien vestido, porque de lo contrario, ¿cómo se le puede ordenar a las enfermeras lo que tienen que hacer?
Descansa en paz, Adolfo.

martes, 28 de julio de 2009

De estadísticas y encuestas...


Las estadísticas y las encuestas están para lo que están; para dar información orientando sobre tendencias relativas al objeto de estudio. Pero en manos de los políticos la cosa varía. Las estadísticas se convierten en instrumentos, que manejados por oráculos, expresan sentencias que contienen una afirmación y a la vez su contraria; por lo que no es de extrañar que un mismo dato signifique cosas muy distintas según quien lo interprete.
Lo raro, lo sorprendente, es que estas encuestas entren en contradicción con estadísticas verificables. Así lo ha hecho constar el consejero de Empleo, Antonio Fernández, que ha mostrado su extrañeza ante el hecho de que la última Encuesta de Población Activa dé para Andalucía menos ocupados que afiliados a la Seguridad Social – diecisiete mil menos-.
La verdad que al parado poco le importan estas variaciones, pero por lo menos habría que exigir que las cifras que manejan quienes han de hacer políticas para favorecer el empleo sean correctas.

martes, 21 de julio de 2009

Desempleo, racismo y xenofobia


Quién le dice a los desempleados que se han manifestado a las puertas de las obras de Ikea, que su actitud es xenófoba y racista.
Lo es. Lo es porque han acudido a la obra porque han visto personas de color - de color negro se entiende -, trabajando en la construcción de la gran superficie comercial. Son trabajadores comunitarios, portugueses, que tienen derecho a ganarse el sueldo como cualquier hijo de vecino, aunque lo hagan en la ciudad con más paro de Andalucía. Estos trabajadores, por ser de color no tienen por qué entrar escoltados al tajo, como ha sucedido hoy.
La necesidad obliga a las personas a buscar soluciones, en ocasiones complicadas y desacertadas para procurarse el sustento. Sin embargo, quizá por mi enrevesada forma de pensar, me caben muchas dudas. No dudo que quienes se han manifestado sean trabajadores en paro. Las dudas me asaltan cuando estos manifestantes sólo repiten improperios contra el gobierno socialista de Jerez, y son capaces de repetir las palabras que la alcaldesa refirió sobre las obras hace meses, palabras destacadas en un periódico local, que no me cabe duda de que no leen.
No sé qué harán los sindicatos, a los que han ido a ver esta tarde, pero poco favor harían al género humano si respaldaran la postura de estos desempleados que se resumen en, “quítate tú, negro, para ponerme yo”.
No me cabe duda que son trabajadores desempleados, necesitados, los que se manifiestan, pero me da que alguien, zafio, les ha animado a hacerlo.

Igual mañana hablo de San Juan de Dios.

jueves, 16 de julio de 2009

Una aparición mariana VI


Desde lo alto de la cuesta se podía contemplar una hilera de coches que parecía prolongarse a lo largo de varios cruces, aumentando el desconcierto en el casco antiguo de la ciudad.
Minutos más tarde, el altavoz del radiopatrulla atronaba pidiendo una rápida solución al, “evento religioso no autorizado”; a lo que el sargento se limitó a contestar volviendo a informar sobre la existencia de “elementos hostiles” entre la multitud.
La voz de la radio le exigió que aguardara instrucciones.
En la delegación de Policía y Tráfico, el delegado acababa de colgar el teléfono tras hablar con el jefe de Policía y mostraba una extraña sonrisa mientras miraba al infinito. ¡Era la oportunidad que estaba esperando!
El Escuadrón de Caballería había sido un empeño personal. Conocía perfectamente a los caballos desde que en los años de su juventud trabajara como picador en la cuadrilla del "Cambembo", un torero gitano que apuntaba muy buenas maneras, pero que pronto acabó su carrera, al sufrir una grave cogida en Manzanares, y con ella la del joven picador. Benito Soto – Benito de Soto, desde su elección como concejal- tuvo entonces que emplearse como mozo de cuadra para una importante familia de la comarca. Allí aprendió que para tener caballos hay que pagar sueldos miserables y regatear con los veterinarios. También aprendió, por obligación, a trabajar de peón de albañil, de vaquero, tejero y, sobre todo, de guarnicionero. Así anduvo Benito, hasta que a finales de los setenta y principio de los ochenta, los "progres" pusieron de moda el uso de los botos camperos, con lo que pudo abrir una pequeña guarnicionería, que luego amplió con el bum de la marroquinería.
¡Era su oportunidad! ¡Un desorden público! Un problema de su competencia, en una calle peatonal, donde las fuerzas del orden no podían recibir refuerzos a causa de un monumental atasco – otro problema también de su competencia- cuya única solución era el envío del Escuadrón de Caballería… ¡Ya nadie diría que era un gasto inútil, sólo dedicado a proteger a los ricos en ferias y romerías! – Benito de Soto estaba exultante-.
La "chicharra" del radiopatrulla volvió a sonar. Esta vez para anunciar que los refuerzos llegarían pronto y para ordenar que los agentes no actuaran, pero que se dejaran ver.
Desde luego, el sargento no pensaba actuar, y desde la primera escaramuza había retirado a los agentes a lo alto de la cuesta donde formaban, a la entrada del callejón, un cordón… más o menos uniforme.
Desde lo alto de la cuesta el sargento también podía ver cómo parecía que se estaba formando una caravana de vehículos junto a las primeras tierras de labor, en la salida sur de la ciudad.
Sobre la una menos cuarto, el calor era ya insoportable y los conductores habían dejado de proferir gritos e insultos a los agentes para acercarse a pie a los policías, a los que comentaban lo que pensaban del tráfico y de su eficacia. Lo hacían sin levantar la voz, lo que resultaba ciertamente amenazante. Sólo la contemplación de los ritos histéricos de los devotos del callejón había aplazado un enfrentamiento que ya se aventuraba próximo. Fue en ese momento cuando aparecieron, en fila india, los ocho agentes del escuadrón. Portaban cascos antidisturbios y largas defensas.
El sargento no podía dar crédito a sus ojos. Agachó la cabeza y luego desvió la mirada hacia el final de la cuesta. Allí, un equipo ENG de una productora caminaba haciendo preguntas a los conductores.
El cerco policial se abrió al paso de los jinetes, que fueron recibidos en el callejón al grito de: “¡Chulos, chulos, chulos!”
El oficial al mando del escuadrón cogió un megáfono y dijo: “¡Esta concentración no ha sido autorizada! ¡Disuelvanse!”
Un griterío lejano desvió la atención del redactor de la productora, que vio cómo una cabalgadura sin jinete trotaba cuesta abajo entre los coches, mientras la gente se apartaba saltando sobre los capós de los vehículos.
-¡Corre, tío, corre!- gritó al cámara.
(Continuará...)

lunes, 13 de julio de 2009

Los vampiros sí existen


Los vampiros existen, yo los he visto y los he padecido. No te chupan la sangre, pero te dejan marchito, sin fuerzas y sin ánimos.
Soy completamente agnóstico y jamás he creído en teorías energéticas, auras y demás, por eso tampoco creo en los vampiros energéticos, aunque haya miles de páginas escritas sobre este tipo de individuos. Creo, más bien, que se trata de personalidades manipuladoras que probablemente tengan un encuadre psicológico definido que desconozco, pero de las que hay que protegerse como si de auténticos vampiros se tratara.
Por la experiencia que tengo, estas personas comparten una serie de características comunes por las que se las puede reconocer: son manipuladoras y tratan de alcanzar sus objetivos asumiendo el papel de víctimas. Ese simple hecho no las diferencia de otras personalidades manipuladoras; en este caso además tienden a dramatizar llegando incluso a mantener una actitud histriónica; son habladoras hasta el aburrimiento y tienen la insana costumbre de interrumpir cuando alguien habla para contar su experiencia, negativa, relativa al asunto sobre el que gire la conversación.
Aprendí a reconocer a estas malas influencias hace mucho tiempo, y con la pérdida de pudor que sucede con la suma de los años, a ponerlas en su sitio.
Hoy he querido traer esta advertencia aquí para que quien lo lea comprenda que la vida es preciosa, y muy breve como para malgastarla junto a uno de estos individuos; seres siniestros que con la edad llegan a ser monstruos a los que no se les puede clavar una estaca… o quizá sí.

domingo, 5 de julio de 2009

Una aparición mariana V


Los lamentos, los ayes y aymés se extendieron como una ola por todo el callejón acompañados por golpes de pecho y llantos histéricos. Don Luis, fuera de sí se abrió paso entre la multitud, que le tocaba la chaqueta y los pantalones como quien toca a un santo. Luego la atención de la muchedumbre se centró en el “santo niño”, al que izaron en volandas. Periquín, aterrado, gritaba: “¡mamá, mamá, mamá!”
La madre salió al callejón como una jabalina herida, con el pelo sobre la cara, los dientes apretados y todos y cada uno de los huesos de la cara marcados y abultados, como si hubiera dado un salto atrás en la evolución.

-¡Soltadlo, hijos de… que lo vais a matar, cabr…!- Pero la masa era demasiado compacta, y estaba demasiado enardecida como para que una sola mujer pudiera arrebatarle el objeto de su adoración, que ahora subía y bajaba por encima de las cabezas, pálido e inmóvil, aterrorizado y a un paso de perder la conciencia.
La mujer, como si hubiera rebotado contra un muro, se vio empujada al interior de su casa, mientras en la calle se escuchaban vivas al Pastorcito divino, a la Madre de Dios, y a la Reina de las marismas, que evidentemente no se correspondían con la nueva advocación de la Virgen del Callejón.

Una vez en el interior, la madre cogió el móvil y llamó al 112.
- Emergencias, ¿dígame?
- ¡Me lo matan, me lo matan, me lo matan! – acertó a decir la madre, mientras se apoyaba sobre la encimera de la cocina para no caer al suelo.
Minutos más tarde los rotativos de tres coches de la Policía Local asomaban en lo alto de la cuesta, con las sirenas a al viento, mientras que en sentido contrario subían dos motoristas y un Picasso de la Policía Nacional.
Los coches policiales aparcaron sobre las aceras dejando un espacio mínimo tanto para los coches que subían, como para los que bajaban. Los dos motoristas , con botas altas, y los cascos todavía puestos fueron los primeros en acercarse a la multitud.
- ¿Qué pasa aquí?- preguntó en tono imperativo el más alto de los dos.
- ¡Es la virgen!- exclamó una anciana con la cara y las manos llenas de barro, mientras intentaba escurrir sobre su boca unas cuantas gotas de agua con un pañuelo.
- ¿Lo qué? – dijo el policía mientras miraba cómo la gente se agolpaba sobre la acequia para tratar de conseguir algo del barro posado en el fondo. La anciana, con un gesto bobo de felicidad, no contestó y continuó chupando el pañuelo.
- ¿Y el niño? ¿Dónde está el niño?- preguntó el otro motorista.
Una señora, de unos cuarenta años, prematuramente envejecida, extendió su brazo para señalar a la multitud.
Sobre centenares, si no miles de cabezas, flotaba lívido el cuerpo del chaval, rendido a su más que segura inmolación. Los brazos le colgaban inertes, y sus ojos, a través de los cristales de sus gafas, no miraban a ninguna parte.
- ¡Abran paso! – gritó uno de los agentes. Pero las miradas de los nuevos devotos los atravesaron como si no entendieran lo que querían decirles.
Pronto se acercaron a la esquina del callejón los agentes que habían llegado en coche .
- ¿Pero qué coño hace toda esta gente!- preguntó un sargento de la Policía Local, de hombros anchos, desproporcionados para su talla, cuando vio al muchacho arandeado en las alturas, en lo que comenzaba a parecer un entierro musulmán.
El sargento ordenó a los agentes que se abrierna paso hasta la criatura, lo que hicieron de forma poco ortodoxa, pero expeditiva y efectiva.
La llegada de los agentes y el rescate del chaval tornó los ánimos encendidos de los fieles en una actitud, por así decirlo… poco cristiana.
Tras dejar al chico en brazos de su madre, y ante la actitud de la muchedumbre que los rodeaba, los agentes retroceder hasta la esquina del callejón. Con esta retirada estratégica, los ánimos se calmaron, a lo que contribuyó que alguien gritara: “¡El ángelus!”, pero como no había nadie para dirigir las oraciones, todos siguieron la voz gutural de una anciana que empezó a cantar “Salve Regina”.
El sargento aprovechó la ocasión para informar a Jefatura sobre el anormal comportamiento de los ciudadanos que se encontraban en el callejón del Agua, que incluso habían hecho frente a la autoridad, sin omitir el hecho de que muchos de ellos trataban de beber agua enfangada.
La respuesta llegó de inmediato:”Impidan que el persona beba agua de la acequia”.
El sargento volvió a informar que era una enorme multitud la que se concentraba en el lugar y que no tenía efectivos para controlarla.
Minutos más tarde volvió a sonar la emisora informando que un camión de “Infraestructura” se dirigía al punto de reunión para colocar vallas en la zona.
El sargento colgó el micrófono mientras se sujetaba la frente con la mano izquierda.
Cuando llegó el camión cargado de vallas, no encontró sitio donde aparcar, así que se montó en parte sobre la acera. Pero entre la batea del camión y los coches policiales mal aparcados no había sitio para la circulación de vehículos, que a esa hora era muy intensa; así que el sargento apremió a los operarios para que descargaran las vallas, mientras comenzaba a formarse un enorme atasco.
Al acercarse los operarios con las vallas a la acequia comenzaron a ser insultados por la multitud. Los trabajadores volvieron al camión y se quedaron con los brazos cruzados.
El sargento volvió a informar a Jefatura sobre la situación entre un estruendo de claxons y gritos de los conductores , algunos de los cuales habían bajado ya de sus vehículos.

viernes, 3 de julio de 2009

Soñar contigo

P + DH denuncia la compra de la prensa por el poder político en Melilla


Periodismo y Derechos Humanos es un blog que muestra numerosos problemas sociales y políticos en muchas partes del mundo; incluso en España. Cabe destacar la situación de los medios de comunicación en Melilla que es narrada en un amplio vídeo que podéis encontrar en el siguiente enlace: http://www.pmasdh.com/2009/06/la-cara-ocultada-de-melilla/, es largo, pero no está mal verlo.

jueves, 2 de julio de 2009

En mi vida anterior fui un desgraciado


En mi vida anterior fui un desgraciado. Es triste, pero para qué negarlo. He hablado con otros seres de luz que han vivido otras existencias y he llegado a la conclusión de que mi caso es muy particular. Empecé mi viaje iniciático por los caminos interiores, como un San Juan de la Cruz o una Teresa de Jesús para encontrar en mí al ser supremo, y en ese camino errático entre cavernas, que no castillos, me convertí en un vagabundo espiritual e intenté buscar un rumbo aplicando un decálogo para contactar con mi ser interior. Lo hice para no ser un mediocre, porque los seres de luz que nos rodean son seres especiales, que nos ven como mediocres, aunque se llamen José Luis, Paco o Alberto. Son seres que se inventan a sí mimos, con ocupaciones innovadoras e inverosímiles, elegidos para la gloria.
Yo no quería ser un mediocre y comencé mi camino de introspección hasta que descubrí que en mi vida anterior fui un desgraciado, cuyos avatares, por dignidad, no voy a contar. Así que seguí explorando en otras vidas anteriores y descubrí que en una reencarnación anterior había sido un gusano, pero esa vida duró menos de veinticuatro horas tras ser engullido por un mono y acabar… pues como acaban todas las cosas que se engullen.
Entonces escuché hablar y hablar, tarde tras tarde, a estos seres de luz de sus cristales protectores bombardeados con taquiones, de sus amuletos, de los pasos a seguir para alcanzar la sabiduría… Leí a Buda y descubrí con sorpresa que el verdadero sabio "no habla, no se adorna, no usa peinados, ni cristales, ni sortijas…"
Escogí este mandala para concentrarme en mi meditación y perfeccionarme... pero me mareo, me mareo… ¿Es posible que esté condenado a ser un desgraciado en cada nueva reencarnación?

miércoles, 1 de julio de 2009

Se consumaron los despidos en Diario de Jerez


Ocho son los trabajadores que han perdido sus puestos de trabajo en Diario de Jerez, a los que hay que sumar otros tantos que ya fueron despedidos de Diario de Cádiz. La mayoría con muchos años de experiencia y con edades por encima de los cuarenta años, con lo que les va a resultar muy difícil encontrar trabajo. De esto no informa lógicamente un periódico que ha nadado en la abundancia gracias en gran parte al dinero público que ingresa a espuertas por publicidad institucional, publicidad que contratan los políticos para que se les trate bien, y que nada han dicho de las protestas de los empleados. ¿Qué se guardó de la época de las vacas gordas? ¿Acaso el Diario está en crisis permanente?, porque ya hizo en su día dos expedientes de regulación de empleo con dinero público.
No. El Grupo Joly responde a la más rancia tradición del empresariado sin escrúpulos que busca maximizar los beneficios a cualquier precio. Explotadores que gustan del trabajo en precario, de las jornadas interminables y los sueldos bajos, por eso buscan en todo el grupo sustituir a los veteranos por becarios. Empresarios a los que lo único que molesta es que pongan en entredicho su buen nombre, no sea que les fastidien la vida social.