martes, 28 de julio de 2009

De estadísticas y encuestas...


Las estadísticas y las encuestas están para lo que están; para dar información orientando sobre tendencias relativas al objeto de estudio. Pero en manos de los políticos la cosa varía. Las estadísticas se convierten en instrumentos, que manejados por oráculos, expresan sentencias que contienen una afirmación y a la vez su contraria; por lo que no es de extrañar que un mismo dato signifique cosas muy distintas según quien lo interprete.
Lo raro, lo sorprendente, es que estas encuestas entren en contradicción con estadísticas verificables. Así lo ha hecho constar el consejero de Empleo, Antonio Fernández, que ha mostrado su extrañeza ante el hecho de que la última Encuesta de Población Activa dé para Andalucía menos ocupados que afiliados a la Seguridad Social – diecisiete mil menos-.
La verdad que al parado poco le importan estas variaciones, pero por lo menos habría que exigir que las cifras que manejan quienes han de hacer políticas para favorecer el empleo sean correctas.

2 comentarios:

  1. No estaría mal que las cifras que se manejen sean correctas.
    Tampoco estaría mal dejar de realizar interpretaciones rocambolescas que culpan del aumento del paro a las mujeres ya los estudiantes porque las espectativas de empleo se incrementan. A lo peor es que se apuntan los que antes no estaban en las listas porque la tendencia es a perder el único empleo que haya en la unidad familiar.
    En fin, los números, números son y no entienen de las cosas del corazón.

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  2. Se dice que hay pequeñas mentiras, grandes mentiras y ENCUESTAS. Sin duda, el engaño intencionado está ligado a ellas porque lo habitual es que cada uno interprete los datos en función de determinados intereses. Es el caso de, por ejemplo, los índices de audiencia: todas las cadenas son las más vistas, todas son líderes en comunicación. Es decir, líderes en mentir.

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