jueves, 2 de julio de 2009

En mi vida anterior fui un desgraciado


En mi vida anterior fui un desgraciado. Es triste, pero para qué negarlo. He hablado con otros seres de luz que han vivido otras existencias y he llegado a la conclusión de que mi caso es muy particular. Empecé mi viaje iniciático por los caminos interiores, como un San Juan de la Cruz o una Teresa de Jesús para encontrar en mí al ser supremo, y en ese camino errático entre cavernas, que no castillos, me convertí en un vagabundo espiritual e intenté buscar un rumbo aplicando un decálogo para contactar con mi ser interior. Lo hice para no ser un mediocre, porque los seres de luz que nos rodean son seres especiales, que nos ven como mediocres, aunque se llamen José Luis, Paco o Alberto. Son seres que se inventan a sí mimos, con ocupaciones innovadoras e inverosímiles, elegidos para la gloria.
Yo no quería ser un mediocre y comencé mi camino de introspección hasta que descubrí que en mi vida anterior fui un desgraciado, cuyos avatares, por dignidad, no voy a contar. Así que seguí explorando en otras vidas anteriores y descubrí que en una reencarnación anterior había sido un gusano, pero esa vida duró menos de veinticuatro horas tras ser engullido por un mono y acabar… pues como acaban todas las cosas que se engullen.
Entonces escuché hablar y hablar, tarde tras tarde, a estos seres de luz de sus cristales protectores bombardeados con taquiones, de sus amuletos, de los pasos a seguir para alcanzar la sabiduría… Leí a Buda y descubrí con sorpresa que el verdadero sabio "no habla, no se adorna, no usa peinados, ni cristales, ni sortijas…"
Escogí este mandala para concentrarme en mi meditación y perfeccionarme... pero me mareo, me mareo… ¿Es posible que esté condenado a ser un desgraciado en cada nueva reencarnación?

2 comentarios:

  1. La mediocridad está en todas partes y es algo tan subjetivo como la superioridad. Lo peor es que está en el que menos mediocre se cree.
    Nadie es mejor que nadie... Aunque a mucha gente le hará falta muchas vidas para darse cuenta.
    No creo en vidas anteriores y mucho menos en otra depués de ésta.
    Este tema suena últimamente a moda y responde a la necesidad de explicar lo que nadie, y ninguna religión o creencia, ha sabido responder: la existencia.
    Los "superiores" llenan ese vacío pensando que los demás son mediocres y los "mediocres" sabemos que ellos son los mediocres.

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