domingo, 18 de octubre de 2009

El miedo nunca ha sido un buen consejero


Dicen que lo que te define no es lo que haces, sino cómo lo haces. Pues bien, qué podemos decir de quienes se conducen por el miedo. El miedo nunca ha sido un buen consejero, prefiere lo malo conocido a lo bueno por conocer… o a cualquier otra cosa. El miedo paraliza, no permite desplegar las velas ni siquiera dejar la nave al pairo para aprovechar algún viento cuando sople.
En épocas de zozobra habría que recordar la frase de Hermann Melville en Moby Dick; "Por donde navego, dejo una estela turbia y blanca; aguas pálidas y mejillas aún más pálidas. Las ondas envidiosas, a los lados, se hinchan para ahogar mi rastro, que lo hagan, pero antes paso yo”.
Hoy sólo navega el miedo, que a su paso va dejando mejillas lívidas…

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