martes, 17 de noviembre de 2009

¡Aquí hay que morir!


No voy a decir que estaba cantado, pero al final Vicasa cierra en Jerez y, por muy loables que hayan sido los esfuerzos del comité y de los trabajadores , lo que no se puede negar es que una empresa rentable, que forma parte de la histroia industrial de la ciudad, desaparece. Lo hace como lo han hecho otras tantas, al amparo, y no a causa, de una crisis que han provocado los desmanes del liberalismo más voraz.

Con el cierre de la fábrica de botellas desaparece parte de la historia del movimiento obrero de Jerez, con sus verdades y son sus leyendas; ya se verá si es cierto o no que en el suelo de la fábrica está enterrada una brigada fusilada en 1936, como aseguran los viejos del lugar.

El caso es que tenemos lo que nos merecemos. Lo he dicho en muchas ocasiones. Si no se cambia el modelo social, si no se fomenta al emprendedor como un modelo a seguir, desde las familias acomodadadas hasta el último ganapán soñará con vivir algún día de las rentas y seguirá vendiendo el poco patrimonio que nos queda a las multinacionales, que ya lo poseen todo. Luego vendrá la deslocalización el paro, la crisis y la culpara para el gobierno de turno.

qué me revientan las entrevistas a los rejoneadores y otros personajes de ecuestre figura, paradigmas del éxito social, que responden como quien ha hallado la piedra filosofal de las respuestas: "¡aquí hay que morir!"

Sí, aqui nos vamos a morir todos... pero de pena.

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