viernes, 5 de marzo de 2010

El jamón, el tocino, la velocidad y el fraude fiscal




Recuerdo hace algunos años, cuando todavía se estilaba ir a la carnicería del barrio y no a la del gran supermercado, que una pareja de mediana con aspecto pijo, estaba comprando jamón serrano – al peso - delante de mi. Cuando el carnicero le enseñó la pieza el caballero dijo: “¡El tocino de esta pata está mejor que el jamón!” ¿Qué quiero decir con esto? Que siempre hay un tonto con ganas de hacerse notar. De igual forma ocurre en las instituciones económicas. Así, el jefe de gabinete de coyuntura económica de la Fundación de Cajas de Ahorro, Ángel Laborda, ha declarado que, “hay que poner patas arriba el Estatuto de los Trabajadores”. Me preocuparía si no fuese porque sé que hay personajes que aprovechan la coyuntura mediática para soltar su estupidez, que luego se ve recompensada con palmaditas en la espalda por parte de los amigos en el bar del club, con frases como, “qué bien has estado Ángel” o , “Ahí, ahí Laborda”. Debería el señor Laborda hacer examen de conciencia y analizar por qué algunas cajas de ahorro son propietarias de tantos pisos que no se venden y que se deprecian cada mes. Debería hacer –ahora por la izquierda- autocrítica, y analizar cuántos créditos han dado algunas cajas de ahorro a profesionales liberales que aprovechando el bum del ladrillo se han metido a promotores y constructores, sin tener la más mínima idea del sector en el que se estaban metiendo, sobre todo para ganar dinero fácil, y blanquear dinero negro.
Hablando de dinero negro, mi vecino tiene la suerte de que todas las becas le corresponden, consigue todas las ayudas habidas y por haber, y gana bastante más que yo. Esta última circunstancia es lógica ya que atiende un negocio familiar que, pese a la crisis, capea el temporal con cierto desahogo. ¿Cómo es posible? Fácil, porque reza como asalariado de la empresa con el sueldo mínimo y el resto de los ingresos lo obtiene en negro. No es de extrañar que uno de cada cuatro euros que circula en España sea dinero negro; unos doscientos mil millones de euros, según estimaciones del Gobierno.
Si tuviéramos un Gobierno dispuesto a acabar con el fraude, que además implica blanqueo de dinero, que utiliza los mismos cauces que los narcotraficantes y otros delincuentes, y lesiones a los derechos de los trabajadores, las cifras del paro descenderían vertiginosamente, y probablemente el país no estaría tan endeudado como está; pero para eso hace falta una pasada por la izquierda.

2 comentarios:

  1. ¿Exámen de conciencia dices? ¿Pero tienen conciencia?

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  2. Lo duso mucho Laura. Ni conciencia ni vergüenza.
    Ciao barriguita.

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