viernes, 30 de abril de 2010

¿Libres para decidir?


La imagen titulada "La mirada" es del fotógrafo jerezano Emilio Morenatti.
Los imanes de las mezquitas españolas han unificado los sermones para hablar del velo islámico, una prenda que en su día dignificaba a la mujer.
¿Se debe tolerar lo intolerable? Conocemos todas las excusas de los intransigentes para justificar lo injustificable en aras de una “verdad” superior y del respeto a las libertades individuales.
El hiyab pudo ser en su día un signo de distinción y de respeto, e incluso hoy en día las mujeres musulmanas pueden sentirse orgullosas de llevarlo y hay que respetar su decisión pero para que una decisión sea respetable ha de ser libre, y es muy difícil considerar que la utilización del velo es una decisión tomada con independencia, aunque a ellas no les moleste por su uso y costumbre.
Es difícil considerar la libertad en una sociedad patriarcal y autoritaria donde la imposición masculina se hace evidente a cada momento, y el velo hace muchos siglos que pasó de ser un símbolo de distinción a ser un signo de sumisión. Esa actitud machista Incluso se deja ver en las calles de nuestro país. Resulta sumamente repulsivo ver cómo algunos magrebíes, en zonas como Almería o Murcia, recriminan a las mujeres españolas el hecho de fumar por la calle.
Intentamos y ponemos en práctica políticas igualitarias, se busca la paridad, la eliminación de cualquier tipo de maltrato sea físico o psicológico, la colaboración entre hombres y mujeres en el mismo plano… ¿y vamos a permitir que las actitudes machistas continúen en otras culturas que simplemente argumentan que tienen otra religión y otras costumbres?
El hiyab es un símbolo, pero otras vestimentas como el niqab o el chador, de color negro suponen la ocultación de la mujer, la desaparición de la escena. De hecho el color de la vestimenta de los tramoyistas , de los cámaras de televisión en las retransmisiones etc, es el negro, el negro de la cabeza a los pies para pasar desapercibidos .
En la polémica sobre el velo, no se trata de imponer nuestras costumbres sobre las de otros, se trata de que todos , hombres y mujeres, puedan decidir con libertad qué es lo que quieren hacer y cómo lo quieren hacer . Ya hemos sufrido bastante con la intransigencia y el integrismo cristiano como para aceptar la intransigencia de religiones que nos son ajenas.
Creo que hay artistas que reflejan en una sola imagen lo que a mi me cuesta muchas palabras expresar. Basta con mirar a la cara de la niña de la imagen de Morenatti para sentir una enorme tristeza al pensar en el futuro que le espera. Quizá, a las mujeres inmigrantes les espere un futuro mejor, pero no debemos consentir que sea ni un ápice peor que el de cualquier mujer europea.

4 comentarios:

  1. Me encanta discrepar puntualmente -y en esto del hiyab discrepamos- de alguien como tú, con quien coincido en tatas otras cosas. Mi opinión la resumí aquí: http://elblogdepepebouza.blogspot.com/2010/04/la-libre-opcion-del-hiyab.html

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  2. Hola Pepe, te agradezco cualquier comentario que quieras hacer, y si es para ofrecer un punto de vista distino, mejor.
    No tengo claro si el hiyab es solo un símbolo religioso, en cuyo caso no hay por qué cuestionarlo, pero si incorpora un componente de sumisión sí. Los padres tienen derecho a educar a los hijos en sus creencias y valores, pero el estado tiene que velar también por el interés del menor y por que llegue a ser un ciudadano libre y responsable.
    Gracias Pepe.

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  3. Con carácter general te diré (me encanta este debate, ya ves) que el hiyab impuesto a las hijas (por religión o costumbre) incorpora tanta sumisión como la de los padres que prohíben a sus hijas llevar la falda demasiado corta o el escote demasiado largo. A nadie se le ocurre considerar ilegal esas decisiones de la patria potestad. La laicidad, en mi opinión, no se alcanza obligando a descubrir el cabello de una adolescente de religión musulmana.

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