jueves, 22 de abril de 2010

No puedo por menos que sentir vergüenza

No puedo por menos que sentir vergüenza al contemplar el ridículo internacional que estamos haciendo a causa del proceso contra el juez Garzón. Los “manos sucias”, los civiles “carapintadas” nos han devuelto a la caverna pre democrática, cuando en Europa pensaban que en España todas las mujeres iban de negro con pañuelos en la cabeza y que nos desplazábamos en burro.
Durante la dictadura franquista que algunos tibios siguen denominando el “régimen anterior”, hubo desapariciones forzadas, torturas y asesinatos cometidos por los mismos que hoy quieren sentar en el banquillo a Baltasar Garzón. No ocurrió sólo durante la Guerra Civil. Los presos que eran liberados eran abordados por pelotones falangistas y asesinados en cualquier cuneta. Durante toda la dictadura hubo detenciones arbitrarias y torturas en las comisarías y los presos fueron utilizados como mano de obra barata por empresas que hoy en día siguen existiendo, incluso con el mismo nombre. Es lógico, porque el golpe de estado de 1936 fue la reacción de una “casta”, que todos conocemos como “los de siempre”, contra la posibilidad de emancipación de la clase trabajadora. “Los de siempre” conciben al pueblo como siervos de la gleba a los que, por imperativo o por mor de los nuevos tiempos y la novelería, hay que pagar un salario. Seres inferiores, incultos, lascivos y pendencieros que estaban a su servicio porque así era el orden establecido.
Nos horrorizamos con los crímenes de otras dictaduras cuyas imágenes podemos ver en televisión, pero aquí se intenta borrar el pasado. Cuando hablas de campos de concentración en España te miran como a un lunático…
Hoy hay que recuperar el sentido de aquellos gritos que pedían democracia y libertad durante la transición para que tras la transición política se pueda llevar a cabo la transición social, y vivir en una España democrática donde lo que se persiga sea el delito, la tortura y el genocidio. Para eso habrá que empezar por ganar la batalla del lenguaje y llamar a cada cosa por su nombre: al asesino, asesino; al dictador, dictador; al fascista, fascista y al genocida, genocida. Eso hay que hacerlo en las tertulias de café, en los periódicos, en las televisiones y en los libros.
¡Viva de una puta vez la democracia!

4 comentarios:

  1. De acuerdo contigo. Es muy importante además desmontar la burda y manida retahíla que toda la derecha repite como un mantra de que en los dos bandos se cometieron tropelías. como diría Groucho Marx,aquello fue de "más madera, es la guerra.
    Pero debe quedar claro que los crímenes impunes a los que nos referimos, las asesinatos sin juicio, los juicios sin garantías, las desapariciones, el genocidio del grupo social y político genéricamente denominado los rojos, son desde la terminación de la guerra civil hasta el año 1975, es decir la Dictadura franquista de la que por lo visto la derecha de este país se considera deudora o heredera porque quiere que permanezca intocable por la justicia.
    Saludos!

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  2. Me parece mucho mas importante las investigaciones de Garzón y su trabajo que quitar el hombre del caballo de la plaza de Arenal y ahora nadie hace aquí manifestaciones. Ver para creer.

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  3. http://elblogdepepebouza.blogspot.com/

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