viernes, 16 de julio de 2010

Símbolo de un símbolo


Ha desaparecido el Pendón de la ciudad, un símbolo de Jerez. El hecho en sí también es un símbolo. Un símbolo del desgobierno y de la inutilidad caciquil y de quienes se han rodeado de lerdos para podes destacar sin que les hagan sombra.
Se ha perdido la enseña de la ciudad, la uténtica, la que se arrebató a los benemeríes en la batalla del Salado el 30 de octubre de 1340. Durante siglos fue custodiada en la Colegial, hoy Catedral de Jerez, como símbolo del poder que ha ejercido la Iglesia sin discusión sobre el Estado a lo largo de la historia de España hasta el s.XX. El deterioro y la imposibilidad de conservación del Pendón durante los años míseros de la posguerra, donde los palurdos fascistas que gobernaban Jerez a caballo ponían el nombre de su yegua favorita a una barriada, son un símbolo de la decadencia. Pero la llegada de la democracia no iba a mejorar la condición de los gobernantes. Ya para 1991, año en el que la Iglesia cede el Pendón al Ayuntamiento, las buenas intenciones y los políticos de peso iban dejando paso a los ganapanes serviles y gañanes que se ocupaban de la administración. No es extraño que desapareciera el Pendón, como tampoco es extraño que desaparecieran también por esa fecha cuadros de la delegación de Cultura, que se encontraban apilados sin orden ni concierto y con una más que dudosa catalogación.
Es hora de que este gobierno, además de iniciar una investigación para averiguar qué ha pasado con la enseña de la ciudad, dé a conocer cuál son los fondos de la pinacoteca municipal y coteje con los listados de los archivos para conocer si ha habido algún tipo de expolio.
La desaparición del Pendón es un símbolo en si misma.

2 comentarios:

  1. ¡Dios mío!,... ¿Es esto cierto, mi Señor?,... ¿Como se ha permitido?,... ¿En manos de quien estamos?,... ¡Maldito sean por siempre aquellos necios que olviden su señas de identidad!,...¡Dios los condene y los confunda!,... y si es posible,... que los condene también la justicia humana.

    Gestos de indignación variados.

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  2. Cierto es D. Rodrigo. Eso mesmo pienso yo, ¿En manos de quién estamos!

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