domingo, 8 de agosto de 2010

Una culebrilla veraniega


La feria de La Barca toca hoy a su fin tras cuatro días de jolgorio, como no podía ser de otra manera… no podía ser de otra manera porque el dinero para la feria habría llegado con o sin la huelga de hambre del alcalde de la entidad.
No sé si lo vivido en días previos a la feria puede ser la sinopsis del guión de una película de Almodóvar o más bien de Ozores; me inclino más por lo segundo:
El alcalde de una pequeña localidad rural, que abandona su partido para fundar otro, se declara en huelga de hambre para que le paguen el recibo de la luz. Inicia tan ardua protesta invitando a los medios de comunicación para que vean su última comida, jornada que cuenta como la primera de la huelga. Pasados unos días, acude por su propio pie al hospital, de donde sale al a las pocas horas para anunciar que abandona la huelga, aunque todos los medios de comunicación aseguran que “el alcalde de La Barca ingresa en el hospital tras doce días de huelga de hambre”. La feria se celebra, y la alcaldesa de la ciudad, la que le debía el dinero, se da un baño de masas en la comida de las mujeres.
De Ozores… definitivamente.

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