jueves, 16 de septiembre de 2010

A la derechona le entra el pánico


Recuerdo sólo dos noticias eliminadas de agencia; una fue la primera crónica sobre la aparición de una furgoneta con cintas de rezos coránicos la misma noche de los atentados del 11-M. La otra fue la que recogía unas declaraciones de Esperanza Aguirre durante la visita de SS. MM. Los Reyes a Rafael Alberti en El Puerto de Santa María. Durante esa visita, Alberti dibujó su famosa paloma sobre un papel, y la entonces ministra de Cultura comentó: “¡ah, pero usted pinta?” Esa derechona inculta es a la que le ha entrado miedo al ver a veinte mil sindicalistas gritando “Zapatero dimisión” en el Palacio de Vistalegre de Madrid.
La derecha dio a conocer ampliamente a través de sus medios, con profusión de imágenes, el rechazo de los sindicatos al presidente del Gobierno, pero la derechona agrupada en torno a Esperanza Aguirre se horrorizó al ver aquel cúmulo de banderas rojas gritando “dimisión, dimisión”. Como siempre, la derechona tradicional sintió miedo y, a falta de guardias de asalto que den un repaso a las hordas rojas, Esperanza Aguirre ha decidido restringir el número de sindicalistas “liberados”.
Como la ocurrencia de la paladina de la ultraderecha, a los que los fachas recalcitrantes prefieren mil veces antes que a Rajoy, tiene que estar arropada socialmente para no ahogarse en su propia estupidez, la derechona sacó toda su artillería mediática televisiva para intentar confundir (manipulando) a la audiencia, identificando sindicalista con “liberado”.
Matizaciones
El PP de Madrid pretende reducir de unos 3.500 a 1.500 los “liberados” en la Comunidad.
a) Para que el PP pueda reducir este número, primero tiene que saber lo que es un “liberado”. Un “liberado”, cuya figura no existe como tal, es aquel sindicalista que asume todas las horas sindicales a las que tienen derecho los representantes sindicales de su empresa –con lo que el resto de delegados no pueden hacer uso de ellas-, y se dedica en exclusiva a labores sindicales.
b) Para que un “liberado” pueda ser “liberado”, es decir, que pueda disfrutar de un número de horas sindicales similar al cómputo anual de horas de trabajo, debe formar parte de una plantilla “descomunal”, lo cual sólo se da en grandes multinacionales y en la administración.
c) Para que un “liberado” pueda ser liberado, tras un proceso de negociación, tiene que haber un acuerdo entre la empresa o la administración con los sindicatos, por el que el trabajador en concreto pueda sumar para sí las horas sindicales de los demás delegados sindicales, lo que queda generalmente reflejado en el Convenio Colectivo, ya que la figura del “liberado” como tal no existe en la legislación laboral.
Conclusiones
Dicho todo lo anterior, la Comunidad de Madrid no tiene ni más ni menos liberados que los que la administración autonómica ha pactado con los sindicatos.
La Comunidad de Madrid no tiene competencias para variar el número de horas sindicales recogidas en el Estatuto de los Trabajadores.
Si la Comunidad de Madrid pretende reducir el número de los “liberados”, tendrá que sentarse a negociar con los sindicatos las pertinentes modificaciones en los convenios.
Total, que el PP pretende matar dos pájaros de un tiro: mitigar el miedo al terror rojo de la derechona y, desviar la atención de los casos de corrupción que no paran de salpicar al partido.

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