jueves, 30 de septiembre de 2010

Si no hay rectificación habrá ruptura


El Gobierno puede pensar en rectificar su política en materia laboral y lo tiene que hacer cuanto antes, porque está agotando su tiempo y, lo que es peor, la paciencia de los ciudadanos.
La huelga general de ayer fue todo un éxito porque el seguimiento fue muy amplio, pese a los numerosos errores cometidos por los sindicatos. El seguimiento fue muy amplio pese a que la huelga se debió llevar a cabo antes de la aprobación de la reforma. La huelga se debió ir preparando conforme se vio claro que la patronal no quería llegar a un acuerdo porque sabía que Zapatero “iba a legislar”. La huelga ha sido un éxito porque ha contado con un amplio respaldo pese a que el sector público ya vivió una movilización igual hace muy poco tiempo, con lo difícil que es movilizar a la gente la primera vez.
La huelga fue un éxito pese a que las administraciones calculen la incidencia como los síes en el referéndum por la autonomía, contra los presentes, las bajas, los servicios mínimos, el personal de vacaciones etc…
La huelga fue un éxito porque los sindicatos que se autodenominan “alternativos”, como la CGT, cuyo semillero de votos en el Ayuntamiento está en el Área de Infraestructura, permitió que 135 trabajadores solicitaran día de asuntos propios el 29 S.
La huelga fue un éxito porque, si en el sector público es difícil movilizar a la gente, en plena crisis, en el sector privado ir a la huelga es un acto heroico.
Al Gobierno se le acaba el tiempo porque forzar algo que no da más de sí significa que se rompa, y en este caso lo que se puede dar es la ruptura social.

1 comentario:

  1. Mas que pertenecer a un partido o a un sindicato, lo que tiene que ser el Ser humano es, ser coherente. Es la esencia y no las circunstancias las que definen a las personas. El que 135 delegados de cgt hallan pedido el dia solo demuestra que están en ese sindicato, de raices ideológicas bien distintas al resto, por puro interés personal. Igual les daría estar en el sindicato de funcionarios divorciados o de empleados municpales cabreados si defendieran su pecunio personal. Vivael dinero, abajo la ideología.

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