lunes, 23 de mayo de 2011

Echemos una mano

Pancartas de los manifestantes de Democracia real ya
en Jerez
Me leí en un segundo "Indignaos" de Stéphane Hessel. Un opúsculo de Stéphane Hessel, cuyo mayor interés es el relato que hace de la propia vida del autor. Estas reflexiones, que no tienen más extensión que un artículo periodístico, ni más contenido que su propio título, debe haber sido algo así como una chispa en un mar de gasolina, porque de lo contrario, no se entiende que sea el libro de cabecera de "La Comuna de Madrid".
Lo mejor del libro es el título, que resume los comentarios entre amigos y compañeros sobre lo que está ocurriendo en la sociedad occidental. Pero mientras este movimiento cuaja, porque pese a la atención mediática que ha despertado no ha tenido influencia alguna en los últimos comicios electorales, el ciudadano de a pie ha optado por el "primum vivere deinde philosophari" o, lo que es lo mismo, hasta las narices de tonterías mientras me hundo en a miseria... ¡Sáquenme del paro, aunque sea por la derecha, y me dejen de milongas!
Mucho le queda por delante a este movimiento juvenil, ciudadano par que se convierta, si no en un partido político, sí en una corriente de pensamiento, sobre todo, porque en el libro de Hessel apenas hay contenido. Mucho tienen que leer y que debatir en las asambleas los acampados para estructurar una comunidad lo suficientemente fuerte como para procurar cambios reales. Por eso, aunque no seamos ni jóvenes ni asamblearios nos tenemos que arremangar para echarle una mano a esta gente que, dentro de algún tiempo puede impulsar un cambio en los partidos de izquierda, incluso en un PSOE renovado que recuerde de dónde viene y hacia dónde tiene que ir.

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