miércoles, 13 de julio de 2011

¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué nos has abandonado!

Fotografía del pueblo de Eslava, tomada de la web del
ayuntamiento
Tenía claro que vivimos en el epílogo del régimen franquista pseudo democrático, donde "los de siempre" siguen manteniendo sus privilegios en una sociedad inmovilista, causa y efecto de lo anterior. Lo que no me podía imaginar es que todavía viviéramos en la Edad Media. De este sueño cuasi democrático nos ha despertado de golpe, como no podía ser menos, la Iglesia. En otras entradas me he preguntado cómo era posible que durante décadas hubiera robos de niños para un  comercio ilegal y lucrativo, siempre con la participación de un cura o una monja, o alguna institución religiosa. Cómo es posible que se mantenga el Concordato con la Santa Sede, que exime  del Impuesto de Bienes Inmuebles o el IVA a la Iglesia; 750 millones de euros el año pasado por este último concepto.  Pues bien, no satisfechos con esto, leo en la prensa el "saqueo" que desde hace unos años está llevando a cabo esta institución en pueblos y ciudades a través de las inmatriculaciones de bienes inmuebles - registrar a su nombre edificios y tierras carentes de titularidad -. Esta posibilidad la abre la Ley Hipotecaria de 1946, ley franquista y por tanto preconstitucional, que permite a los obispos actuar como funcionarios públicos. Además, desde 1998, año en que la ley fue reformada por el gobierno de Aznar, la Iglesia puede inmatricular también los edificios destinados al culto.
Saqueo
Hecho este amplio preámbulo para saber de qué estamos hablando, se me ocurrió buscar ejemplos de las "apropiaciones" que llevan a cabo los obispos, sobre todo en Navarra, donde ha saltado la chispa, y encontré un caso llamativo, aunque no el único; el pueblo de Eslava.
Estuve consultando datos y, al margen de los edificios religiosos, en este pueblo de 158 habitantes, la Iglesia ha puesto a su nombre entre los años 2003 y 2004  29 fincas, que suman más de 120.000 metros cuadrados, en su mayoría pastos aunque también hay una viña. Doce hectáreas de las 999 que suman todas las tierras de secano, regadío y pastos de la población. ¿Cómo se puede permitir que un particular ponga a su nombre tierras de labor? ¿Cuánto valen esas tierras? Hoy son pastos y viñas, pero mañana pueden ser terrenos por donde crezca el pueblo...
Lo dicho, vivimos en la Edad Media, donde la Iglesia hace lo que quiere y cuando quiere. Donde no le es suficiente los cerca de 250 millones de euros que obtiene del Impuesto sobre la Renta, donde no le es suficiente los 750 millones que deja de pagar por I.V.A, sino que además se queda con tierras, edificios y bienes muebles, con independencia de quienes lo hayan costeado o sostenido durante siglos o décadas, por el simple hecho de que no están escriturados... y mientras el Estado recortando los sueldos a los policías, militares, enfermeras... los subsidios a los parados, las ayudas a los dependientes, y pagando al 50% los 50 millones de euros que va a costar la visita del Papa el 11 de agosto a Madrid
Si fuera creyente diría aquello de ¡Dios mío, Dios mío, por qué nos han abandonado!

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