lunes, 22 de agosto de 2011

La visita del Papa ha permitido ver a un país todavía sometido al clero

Foto de La Vanguardia que muestra el cordón policial
durante la manifestación laica
Finalizó la visita del Papa, y lo hizo de la mejor manera posible. Bastó una pequeña minoría de laicos para que la demostración de fuerza y paseo triunfal quedaran empañados, y con ello saliera a la luz la verdadera cara del Estado, sojuzgado por una Iglesia imbricada en el poder económico.
La propaganda clerical - ¡mira lo que soy capaz de mover!- no podía consentir discusión alguna, por eso los intentos de que la manifestación contra la visita del Papa no se celebrase o se celebrase por recorridos distintos a los habituales, como si se pudieran suspender a voluntad los derechos constitucionales de los ciudadanos. Pues sí, si que se pueden suspender, al menos eso es lo que se deduce de la actuación policial del día 17, que ante la contramanifestación papista de la Puerta del Sol, a la que dejaron acceder a los peregrinos, pese a que era el final de la manifestación laica, desvió la marcha por calles adyacentes. La subdelegación del Gobierno en Madrid mostró su peor cara cuando, como hemos podido ver en los vídeos, grupos de policías antidisturbios actuaron como pandilleros en busca de manifestantes una vez disuelta la marcha de Sol. Es vergonzoso ver cómo una veintena de policías se cambian de acera para buscar a una pareja de manifestantes y cómo un agente golpea en la cara a una chica. Pero más vergonzoso es aún es ver mutiladas esta imágenes en televisiones como Antena 3 ó Televisión Española, como si no hubiera otras cadenas o no existiera Internet, donde hemos podido ver las imágenes al completo.
Brutalidad policial y censura, a lo que hay que añadir persecución institucional si tenemos en cuenta que el Defensor del menor de Madrid ha anunciado que investigará los "insultos y amenazas" proferidos por los manifestantes laicos contra los papistas en la Puerta del Sol; es decir, que el Defensor del menor perseguirá a los integrantes de una manifestación legal por el intercambio de insultos con los miembros de una contramanifestación ilegal papista. ¿No tiene otras ocupaciones el Defensor del menor en Madrid? Quizá no, porque emplearse a fondo con la problemática de los menores en la capital de España significa hacer más gastos a los Servicios Sociales.
Es inaudito cómo se trata de vincular como sea a los jóvenes del 15 - M, que no organizaron ni convocaron la marcha laica, con la violencia -violencia policial, porque otra no hubo-, a fin de desacreditar a un movimiento que está sacando los colores a los políticos de uno u otro signo.
Así pues, la visita del Papa nos ha mostrado un estado que, además de sostener económicamente a la Iglesia, sufraga sus actos privados con dinero público, persigue institucionalmente a quienes disienten, utiliza la brutalidad policial y la censura para impedir que la realidad llegue a todos los ciudadanos.
Sí, la visita del Papa finalizó de la mejor manera posible.

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