sábado, 3 de septiembre de 2011

Los políticos tendrán una nueva forma de jurar o prometer...

Recuerdo cuando Manuel Ángel Gónzalez Fustegueras era delegado de Circulación en Jerez. Fue en esas fechas cuando los autobuses urbanos tomaron el color rosa chicle que aún hoy conservan. Traigo a la memoria aquel mandato porque me llamó la atención sobre las más de veinte propuestas de tarifas que habían presentados  los ténicos para que el político tomara la decisión que mejor se acomodara a sus planteamientos ideológicos sobre el transporte público. Desde entonces, y ya ha llovido, siempre he recelado - por decirlo con suavidad - de quienes anuncian medidas como las únicas posibles y necesarias. Si para establecer las tarifas de los autobuses urbanos de una ciudad hay más de veinte propuestas, para atajar el déficit público debe haber miles de combinaciones. Por ejemplo; si la Comunidad de Madrid pretende eliminar profesores interinos, bien podría suprimirse la asignatura de Religión - católica- cuya impartición implica la contratación por parte del Estado de más de 9.000 enseñantes, designados por la iglesia, cuya cualificación queda también a criterio de esta institución. También se podrían tomar medidas contra el fraude fiscal, que supera el 20% del P.I.B.
Uno regresa de vacaciones y se lo encuentra todo igual o peor que antes, con la posibilidad de que los jóvenes puedan tener contratos de aprendizaje hasta los 30 años - no importa que se emancipen más tarde, porque sus padres se jubilarán más tarde y podrán mantenerlos durante más tiempo -, y una nueva forma fórmula de juramento para los cargos públicos: "Juro o prometo limitar el déficit público como norma fundamental del Estado", que es lo que harán cuando posen su mano derecha sobre la Constitución al tomar posesión del cargo.

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