lunes, 2 de enero de 2012

Hay declaraciones que no tienen desperdicio


Llevo bastante tiempo sin escribir porque para comentar obviedades, mejor no hacer nada, pero me he encontrado este video en la red que resume a la perfección lo que ha sido la oposición del PP y cuál es la realidad.
Lejos de las sonrisa que puedan producir las contradicciones entre los dichos y los hechos, produce una enorme tristeza la calidad de la democracia española, donde se puede alcanzar el poder sin programa, y donde las promesas y compromisos electorales no tienen valor alguno.
El Gobierno ha tomado nuevas medidas de ajuste ante la desviación del déficit, y como muy bien han señalado algunos analistas políticos, esta desviación sí debería haber sido conocida por Mariano Rajoy ya que se ha producido en las comunidades autónomas, gobernadas en su mayoría por el PP.
Al final, quienes vamos a pagar los nuevos ajustes vamos a ser las clases medias y los trabajadores. Los medios de comunicación han destacado la subida del IRPF como medida estrella, sin embargo otras medidas son mucho más gravosas para los ciudadanos. En una entrada anterior ya hablé de cómo "solucionar" la Ley de Dependencia y las consecuencias que podría traer. Pues bien, el Gobierno ha decidido no reconocer nuevos beneficiarios, lo que supondrá para las familias que alguno de sus miembros tendrá que hacerse cargo de la persona dependiente, por lo general el padre o la madre, lo que entraña unas dificultades tremendas a la hora de encontrar trabajo o mantenerlo... y ya sabemos quiénes son las principales perjudicadas.

Perjudicados

Perjudicada también se ha visto la libertad de información, en poco más de una semana, cuando el Telediario de la 1 habla de incremento de las pensiones en un 1%, cuando el IPC rondará el 2,5%, lo que en realidad supone una pérdida de poder adquisitivo de un punto y medio. Antes del cambio de Gobierno, el Telediario no solo daba estas explicaciones, sino que, sorprendentemente, daba la réplica del PP tras la intervención del ministro de turno.

Perjudicados también los trabajadores, sobre todo aquellos que buscan un nuevo contrato ya que el salario mínimo se queda congelado y eso que es la mitad de lo que es el salario mínimo en Francia o en otros países de la UE... una bofetada en la cara de los jóvenes, que también van a ver cómo se pierden las ayudas a la compra de viviendas.

Una nueva vuelta de tuerca también para los funcionarios, los nuevos judíos del Reichstag europeo, a los que se culpa de todos los males y que, al menos en España pasaban apuros para llegar a fin de mes en los tiempos de bonanza en los que cualquier veinteañero tenía un palaustre y un Audi convertido en una radio con ruedas.

Lo más lamentable es que las medidas no solo no van a contribuir a crear empleo, sino que es muy posible que lo destruyan.

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