jueves, 8 de marzo de 2012

No podemos esperar ni un minuto


Dorothea Lange
Familia sin hogar 1939
Qué se puede esperar de un país que tiene a los muertos en las cunetas, a los verdugos enterrados en las iglesias, a los jueces condenados, a los nazis inundando de querellas los juzgados para que no se manche su memoria, a los pobres pagando los impuestos que no paga la Iglesia, a la Iglesia mintiendo para que no le cobren impuestos... Pues lo que está ocurriendo; que el Gobierno apruebe una reforma laboral para crear empleo que él mismo reconoce que va a crear 600.000 parados nuevos. Que la Justicia, lenta y torpe, desaparezca en manos de un ministro de Justicia que no va a esperar la sentencia del Tribunal Constitucional para modificar la Ley del Aborto, porque es "la presión social lleva a las mujeres a abortar." Que la Justicia, torpe y lenta, desaparezca cuando el ministro de Educación se niega a aplicar una sentencia firme del TSJA, contra la que no cabe recurso, que obliga a readmitir a una profesora de Religión que fue despedida por contraer matrimonio civil con un divorciado, cuando en otros países quienes la despidieron no se sentarían en el banquillo por un juicio laboral sino por violación de derechos fundamentales.  Qué se puede esperar de un país que niega sistemáticamente el amparo judicial de las madres que buscan a sus bebés robados durante el franquismo y los primeros años de la democracia. Más de cuarenta años desapareciendo bebés de las clínicas españolas en una sociedad atemorizada por el fascismo donde médicos, sacerdotes y monjas comerciaron presuntamente con la vida de recién nacidos. Qué se puede esperar de una Jusitica que no busca a los bebés porque el principio de "desaparición forzada," que impide la prescripción del delito, es el mismo que alegan quienes buscan a las víctimas del franquismo. Qué se puede esperar de un país donde mientras se vitorea la investigación sobre los Expedientes de Regulación de Empleo fraudulentos, que han beneficiado a un montón de golfos, se retira del puesto, no solo a los altos cargos sino también a numerosos responsables de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude de la Agencia Tributaria; precisamente a quienes estaban investigando la trama Gürtel y el caso Palma Arena, que involucra directamente al PP. Lo más aciago del tema es que en sustitución de estos inspectores, como número dos de la citada institución se ha colocado a Pilar Valiente, ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que tuvo que dimitir porque no se enteró de nada de lo que ocurría en Gescartera.
Qué se puede esperar de un Gobierno que concede 50.000 millones a los bancos para que puedan deshacerse de las miles de viviendas que financiaron para beneficiarse de la burbuja inmobiliaria, y que recomienda, no obliga, a estos mismos bancos a aceptar la dación en pago cuando se produce un desahucio.
Qué podemos esperar... pues ni un minuto.

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