miércoles, 8 de agosto de 2012

Se han salido del guión

Esta imagen de Sánchez Gordillo, también es robada
Cuando Mariano Rajoy empezó a aplicar los recortes y a agudizar todavía más el problema del paro, ya sabía que le iban a convocar una huelga general. Era lo esperado. Protestas en las calles, los sindicalistas tirando petardos un día sí y otro también, manifestaciones multitudinarias…


Era previsible también que los mineros se levantaran en pie de guerra y la emprendieran a golpes con la Policía – algún día habrá que decirle a los mineros que la Policía está para evitar que los patronos se lleven los golpes de los mineros y que cuando llegan los agentes es cuando hay que marcharse -. Cortes de carretera, neumáticos ardiendo… toda la parafernalia propia del movimiento sindical y de la protesta socializada. Mientras, una especie de fascismo silencioso, surgido de las urnas, impone su modelo social, económico y cultural.

Poco importa que el número de parados alcance cifras insospechadas, poco importan los desahucios, poco importa que una parte de la población pierda todos sus recursos… mientras no se salgan del guión, de la reivindicación políticamente correcta – cohetes contra la Policía incluidos-.

En España se producen a diario asaltos a joyerías, supermercados, tiendas de alimentación, robos de vehículos, tirones… corrupciones multimillonarias – hablo en euros-. Ninguno de estos delitos ha levantado tanta polvareda como el robo de varios carritos de la compra por parte del Sindicato Andaluz de Trabajadores, cuyo montante económico debe ser una miseria, y que si lo hubiera realizado una familia desesperada, habría contado incluso con nuestra comprensión. Pero no, el problema es que el robo de los carritos no lo han hecho personas desesperadas, lo ha llevado a cabo un sindicato comunista. En definitiva, un grupo ultraizquierdista organizado que ha planificado una acción violenta, de bajísima intensidad, contra la propiedad privada.

El problema es que se han salido del guión, de la reivindicación socializada, si hubieran quemado unos cuantos contenedores, el daño económico habría sido mayor, aunque no habrían merecido una sola línea en los periódicos de tirada nacional.

¡Horror! ¡A estos cabrones a los que estamos echando del trabajo, mandándolos a la miseria, haciéndoles pagar por los bancos, recortándoles derechos y libertades se les puede ocurrir revolverse!

Solo han sido unos carritos de la compra con comida… pero puede cundir el ejemplo, por eso el ministro del Interior a dado orden a la Policía y a la Guardia Civil para que detengan a los autores del robo, aunque bien podría esperar a que las empresas presentasen las denuncias.  De hecho en Cádiz, Carrefour ha llegado a un acuerdo con el SAT para donar una docena de carritos.

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