sábado, 20 de octubre de 2012

¡La guerra ha estallado! Al menos la del lenguaje

Fachada del instituto donde están tomadas las imágenes que
ilustran las crónicas del contubernio judeomasónico - estalinista  - infantil
que conspiró para quemar a los curas en un colegio de Mérida.


Empiezo a estar preocupado por el radicalismo de la extrema derecha asentada en el Gobierno y las futuras consecuencias que se deriven de sus actos. A la utilización partidista de la Policía Nacional contra el movimiento Democracia Real Ya, con cargas sin sentido, o mejor dicho, con el único sentido de infundir miedo entre los jóvenes, se sumó el no menos vergonzoso intento de criminalizar a los manifestantes del 25-S, tratando de imputarles un delito contra las instituciones del Estado. Menos mal que el juez Pedraz puso a cada cual en su sitio. Días más tarde llega la propuesta de considerar delito la captación de imágenes  de agentes en acto de servicio, y ahora la persecución a varios jóvenes por supuestos actos vandálicos en el colegio de los Salesianos de Mérida, con implicación de la Fiscalía General del Estado.
Llama la atención la desproporción de los medios empleados por la extrema derecha política y mediática para abordar estos asuntos, que no puede proceder más que del odio o el miedo de los "de siempre" hacia la población trabajadora española.
He escuchado estupefacto la narración de unos hechos en Antena 3 que más parecía un ataque de la intifada palestina que la típica algarada estudiantil, con una profesora herida para salvaguardar la integridad de sus pupilos de siete años -al parecer se pilló un dedo con una ventana-. Ante la narración de los hechos me he ido a consultar las agencias de comunicación, que si bien  desdramatizan la información -todo los detenidos están en sus casas tras prestar declaración, salvo un joven detenido este sábado, que pasará a disposición judicial el lunes -, hablan de tres detenidos, tres adultos y un menor. Por cierto, que todos se presentaron voluntariamente a declarar cuando los llamaron a Comisaría. Todavía recuerdo cuando a los terroristas de ETA se les llamaba "jóvenes"; hoy a tres chavales de dieciocho años se les llama adultos para evitar cualquier tipo de simpatía hacia ellos.
No me cuadran las imágenes de al menos un centenar de chavales manifestándose por los pasillos "de algún centro", con las declaraciones de la Policía que asegura que solo una decena entró en el colegio, porque entre otras cosas las imágenes utilizadas son las grabadas por los propios manifestantes en su entrada al Instituto Santa Eulalia.
Me pregunto qué calificativos emplearán estos medios de comunicación cuando la violencia estalle de verdad, que estallará,  y qué medios utilizará el Gobierno para reprimirla.

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