miércoles, 13 de marzo de 2013

De cerdos y de conformistas

Mariano Rajoy
Hay que ser muy cerdo - políticamente hablando- para destruir casi un millón de puestos de trabajo, y decir que los jóvenes que se van al extranjero en busca de trabajo son los menos "conformistas", lo que, por obvia deducción, convierte a los jóvenes que no emigran en conformistas, en "hombres masa". Lo dijo ayer Mariano Rajoy en la presentación de sus cien medidas para combatir el paro juvenil.
Es tal el desprecio que tiene esta gente por el pueblo español, que se les escapa por los poros. No fue un lapsus en mitad de una conversación o en una entrevista, no, fue durante la lectura de un discurso escrito -se supone que antes que escrito, meditado-.
No es la primera vez que se trata sin respeto a los jóvenes desempleados, a los que tienen que emigrar y a los que se quedan. Recientemente la secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, ya dijo que los jóvenes emigran por su espíritu aventurero...
Las personas que yo conozco que han emigrado o que van a emigrar no son jóvenes, y no lo hace por espíritu aventurero, pero desde luego lo que no son es conformistas; como tampoco lo son los miles y miles de jóvenes que se echan a la calle al grito de "le llaman democracia y no lo es" y que piden, ocupando plazas, que esta estafa política acabe de una vez. Estos jóvenes no son desde luego conformistas, y para ellos el Gobierno tiene otras medidas: el palo y la represión  Estos, "los de siempre", los que todos en España conocemos como "los de siempre", no necesitan que sus hijos emigren; en todo caso salen a estudiar fuera, y lo hacen porque cuando regresen estarán más preparados para ocupar directamente una alta responsabilidad en alguna de las empresas familiares o en alguna empresa pública, privada o privatizada, puesta a disposición de esa élite que continúa actuando en  España como en su cortijo.

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